INCERTIDUMBRE: SINÓNIMO DE SER EMPLEADO MUNICIPAL

Hay sectores laborales que nunca son criticados, y otros que lo son de manera contundente cuando realizan medidas de fuerza. “Son vagos”. “¿Ves? No trabajan, se rascan”. “¿Pasa el recolector de residuos?”… A veces nos metemos demasiado en nuestras burbujas y poco en lo que le pasa al otro. En este caso hablando de los trabajadores municipales, sobre todo los que ganan menos, que podría decirse están entre las escalas 8 y 13, sueldos que van desde los 16 mil y fracción y los 20 mil ahí nomás, si no es que logran algún plus por horas extras o productividad por ejemplo.

El modernoso término empatía navega a la deriva y es difícil ponerse en el cuero del otro. ¿Empleados malos? Los hay en todos lados. Hay bancarios que trabajan mal, administrativos que lo hacen con limitaciones, ejecutores de oficios que terminan de mala manera sus trabajos, docentes que dejan mucho que desear. En todos lados hay muy buenos, buenos, regulares y malos. Está en los patrones en este caso saber analizarlo y actuar en consecuencia para modificar conductas que hagan al bien del colectivo institucional.

Pero hay algo que es ineludible: el derecho laboral está consagrado en la constitución que reza “igual remuneración por igual trabajo” según el artículo 14 bis. Y no sólo eso… la idea es que cuando cobren, lo hagan de una sola vez y que el pago, además, sea digno.

Podremos discutir largamente que hace años que no hay concursos para ingreso al municipio, que muchas veces se utilizó el empleo oficial para pagar cuestiones partidarias y electorales, pero en el ecosistema nadie denunció nada, así que se da hasta casi como por normal que esto ocurra con cada administración que asume la conducción municipal, tanto desde los ejecutivos, el sindicato y con voces bajitas y muy tímidas a veces desde las oposiciones en los concejos para denunciar esto.

Pero volviendo al tema en cuestión: hoy ser empleado municipal es toda una odisea. Los trabajadores se van a recibir de economistas porque con poco deben tratar de cubrir lo que cubrirían con el sueldo pagado de una vez, cosa que no ocurre desde junio de 2019, antes de las elecciones que cambiaron las actitudes políticas por completo.

Un ejemplo bien práctico: entre el 10 de abril y el 8 de Mayo hubo seis depósitos a empleados municipales… ¡Seis! Un porcentaje, una suma fija de $3000 el día 17, otra de $4500 el 21, una más de $1500 el 24, el 50% del saldo el 30 de abril y lo que faltaba de marzo el 8 de Mayo. Todavía abril está debiéndose pero los otros, los acreedores no tienen piedad sobre los trabajadores.

“Cuando te depositan a principios de mes, entran los descuentos, desde el día 20, en los bancos. Cuando depositan después del 7, descuenta la tarjeta de crédito, y el siguiente depósito vuelve a comer el crédito del banco, y cuando pagan el saldo final ya vuelve a descontar la tarjeta. Todo el tiempo se saldan cosas de dos meses con un sueldo atrasado” indicó una de las tantas sufridas voces municipales. “Les descuentan dos veces en el mismo mes, los créditos bancarios. Dependiendo la fecha, te reintegran. Pero en ese momento implica sacar un turno en el banco y tener que ir y pasan los días y se acerca la fecha del siguiente cierre… cuando se hizo el trámite el descuento no lo reintegran porque entra otra vez la cobranza”. Es un cruel círculo vicioso.

“Encima –nos contó otra voz demacrada por la espera de un nuevo depósito- pedimos que por un tiempo no corran intereses en los servicios pero ni Co.Ser.Co., ni EPE nos tienen en cuenta como trabajadores estatales, y así si sumás interés del agua, de la luz, etc. hay más de 1000 pesos que pagamos de más, como mínimo, y encima de que pagan en cuotas, y pagan menos, debemos más”.

Como si esto fuera poco y en lo que pareciera una película de humor negro “supuestamente hay disposiciones de Banco Nación y banco central de que iban a tener descuentos las tarjetas, y no iban a correr los intereses, pero a nosotros no nos llegaron esos beneficios. La tarjeta nos partió –SIC- y nos descontó como siempre”. Un panorama apocalíptico.

Imaginen ustedes que cada mes cobran sus sueldos en una vez y con más de 20 mil pesos que lo hicieran en seis veces, de a “puchos” y con la angustia de esperar que al Municipio lleguen fondos de esto o de aquello. Insoportable.

Realmente la palabra es “dramático”. Y no tiene visos de solución inmediata.

De hecho, a las 10.30 del viernes se seguía esperando por 4.600.000 de pesos que iban a entrar del Fondo de Financiamiento Educativo. Y a eso hay que agregarle los 2 millones de los fondos para la emergencia del Covid 19, y los 14 millones de Obras Menores. Cada mes el municipio debe disponer de 20 millones para pagar sueldos y da la impresión de que están faltando insistencias y gestiones más allá de llamados telefónicos.

Todos los días el trabajador municipal, ese mismo que tiene que dar de comer a su familia, que cuida a su madre enferma, que ayuda a un hermano, que debe mucho y cada vez debe más, espera, como la novia a su prometido marinero que vuelva de ultramar, que haya un anuncio de depósito. Angustiante desde donde lo mire…

Ser empleado municipal hoy es una aventura con oleajes, tiburones, vientos huracanados y mucha incertidumbre… incluso para saber si cada día los chicos podrán tener el plato de comida que nunca debería faltarles.

Por eso, antes de pensar en que los empleados son “todos vagos” y que nos interesa más que pase el basurero a que cobre el trabajador, pongámonos un poco en el lugar del otro y hagamos de la empatía un ejercicio más continuo. Nos hace falta a los corondinos.

Jperatitis

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